Parásitos, vacunación y otros aspectos que conviene comprobar después del verano
Con el final del verano cambian las temperaturas, se retoman muchas rutinas de entrenamiento y algunos caballos vuelven de una temporada con más salidas, competiciones, pastos o contacto con otros animales.
Septiembre puede ser un buen momento para revisar cómo está nuestro caballo y comprobar si su programa preventivo sigue siendo adecuado. Pero revisar no significa vacunar o desparasitar automáticamente porque cambie la estación: cada caballo tiene unas necesidades distintas según su edad, manejo, actividad, entorno y nivel de exposición.
En EQUVET creemos que la prevención empieza precisamente ahí: observar, valorar y adaptar.
SEPTIEMBRE6 COSAS QUE REVISAR EN TU CABALLO
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Después del verano, haz balance
Durante los meses cálidos muchos caballos pasan más tiempo en paddocks y praderas, realizan rutas, viajan, compiten o entran en contacto con animales de otras instalaciones. Al terminar el verano conviene hacer un pequeño balance:
- ¿Ha mantenido una buena condición corporal?
- ¿Ha viajado, competido o compartido instalaciones con otros caballos?
- ¿Ha presentado cambios digestivos, respiratorios o de rendimiento?
- ¿Cuándo se realizó el último control parasitario?
- ¿Está al día su programa de vacunación?
- ¿Ha cambiado su alimentación o nivel de ejercicio?
Estas respuestas ayudan a decidir qué aspectos merece la pena revisar con mayor atención.
Desparasitar no significa hacerlo por rutina
Las recomendaciones actuales de la American Association of Equine Practitioners (AAEP) desaconsejan desparasitar a todos los caballos a intervalos fijos durante todo el año sin valorar su situación individual. El objetivo es adaptar el control parasitario al riesgo y comprobar que los antihelmínticos utilizados siguen siendo eficaces.
La edad, el acceso y manejo de los pastos, la densidad de animales, los movimientos entre instalaciones y el historial parasitario pueden modificar la exposición. Los recuentos de huevos en heces, cuando están indicados, ayudan a clasificar caballos según su nivel de eliminación y a orientar el programa de control; no sirven por sí solos para diagnosticar enfermedad parasitaria.
OBJETIVO: desparasitar con criterio, no desparasitar más.
Vacunación: revisar, no improvisar
No existe un único programa vacunal válido para todos los caballos. La pauta debe valorar, entre otros factores, la edad, el historial de vacunación, el lugar donde vive el animal, su actividad, los desplazamientos y el contacto con otros caballos. La AAEP distingue vacunas básicas y vacunas basadas en el riesgo, y recomienda desarrollar los programas en consulta con un veterinario.
El tétanos, la influenza equina y los herpesvirus equinos son ejemplos de enfermedades frente a las que existen vacunas. La necesidad y la frecuencia concretas dependen de las circunstancias del animal, de la zona geográfica, de las indicaciones del producto y del criterio veterinario.
¿Viaja o compite? Su exposición puede ser diferente

No tiene las mismas circunstancias un caballo que permanece habitualmente en una finca con un grupo estable que otro que viaja con frecuencia, compite y comparte instalaciones con animales de diferentes procedencias.
MENOR EXPOSICIÓN |
MAYOR EXPOSICIÓN |
| Grupo estable de caballos | Contacto frecuente con nuevos caballos |
| Pocos desplazamientos | Viajes frecuentes |
| Permanece habitualmente en la misma instalación | Competiciones, concursos o concentraciones |
| Menos cambios de entorno | Uso de instalaciones compartidas |
Una mayor exposición no significa automáticamente más tratamientos, pero sí hace especialmente importante revisar que el programa preventivo se adapte al estilo de vida del caballo. En caballos que compiten o viajan conviene comprobar también los requisitos sanitarios y de vacunación de cada actividad o desplazamiento.
No todo son vacunas y antiparasitarios
Septiembre también puede ser una buena ocasión para observar al caballo con atención. Conocer cuál es su estado habitual ayuda a detectar antes los cambios.
- Condición corporal: pérdida o aumento de peso.
- Pelo y piel: heridas, irritaciones, zonas sin pelo u otros cambios.
- Apetito, agua y heces: alteraciones mantenidas respecto a lo habitual.
- Cascos: desgaste, grietas, sensibilidad o cambios en el apoyo.
- Rendimiento y comportamiento: fatiga, menor disposición al trabajo o cambios de actitud.
- Respiratorio: tos, secreción nasal u otros signos.
Si aparece un signo persistente, una bajada de rendimiento sin explicación o cualquier alteración que haga sospechar un problema de salud, debe valorarlo un veterinario.
La prevención no tiene una fecha: tiene un criterio

Septiembre no significa que todos los caballos necesiten una vacuna, un antiparasitario o un tratamiento determinado. Significa que puede ser un buen momento para hacer balance.
Cada caballo tiene su propia historia, su entorno y sus factores de riesgo. Por eso, una buena prevención no consiste en seguir un calendario de forma automática, sino en conocer al animal, revisar periódicamente su situación y adaptar las decisiones cuando sea necesario.
¿Tienes dudas sobre los cuidados preventivos de tu caballo? |
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Pregúntanos en EQUVET. Podemos orientarte sobre productos, medidas de prevención y su uso correcto teniendo en cuenta el manejo y las características de tu caballo. Si observas síntomas, sospechas de enfermedad o necesitas establecer una pauta sanitaria individual, consulta con tu veterinario. |
Miriam Gómez González
Farmacéutica
N. colegiación TO-1392
