Leishmaniosis, garrapatas y pulgas: el otoño también es temporada de prevención
Miriam Gómez González
septiembre 2026

Con la llegada de septiembre cambian las rutinas y las temperaturas, pero no desaparece el riesgo parasitario. En España, la actividad de flebótomos y garrapatas varía según la zona, el clima y las condiciones ambientales; además, las pulgas pueden seguir presentes durante el otoño y mantener su ciclo durante todo el año en interiores con condiciones favorables.

Por eso, el final del verano no debería interpretarse como el final de la protección. El otoño es una nueva fase en la que conviene mantener la prevención y adaptarla al riesgo real de cada perro.

Leishmaniosis: el flebótomo puede seguir activo en otoño

La leishmaniosis canina está causada principalmente por Leishmania infantum y se transmite a través de la picadura de flebótomos infectados. La actividad de estos vectores es estacional, pero no se limita a los meses centrales del verano: depende de la temperatura, la humedad, la región y las condiciones de cada temporada.

En zonas de riesgo, las medidas destinadas a reducir las picaduras del flebótomo —incluidos los productos con acción repelente autorizada para este vector— deben mantenerse durante su periodo de actividad. Por tanto, septiembre y el inicio del otoño no son un momento para relajarse, sino para comprobar que la protección sigue correctamente establecida.

Garrapatas: el otoño no es una época para bajar la guardia

Las garrapatas tampoco son un problema exclusivo del verano. Su actividad depende de la especie y de las condiciones ambientales; en distintas zonas de España pueden seguir activas durante el otoño y, en áreas de clima más cálido, el riesgo puede prolongarse todavía más.

Después de paseos por el campo, zonas de vegetación o espacios frecuentados por otros animales, es recomendable revisar al perro, especialmente en:

  • Orejas y alrededor de los ojos.
  • Cuello y axilas.
  • Entre los dedos.
  • Ingles.
  • Zona alrededor de la cola.

Esta revisión no sustituye al antiparasitario, pero sí complementa la prevención y permite detectar antes una posible infestación.

Pulgas: el otoño no significa que desaparezcan

Las pulgas tampoco desaparecen necesariamente con el final del verano. En condiciones adecuadas pueden seguir multiplicándose al aire libre desde primavera hasta otoño y, dentro de viviendas con calefacción y condiciones ambientales favorables, su desarrollo puede mantenerse independientemente de la estación.

 

Además, los huevos y las fases inmaduras se encuentran principalmente en el entorno. Por eso, si se detectan pulgas, conviene valorar no solo la protección del animal, sino también la posible presencia de fases del parásito en camas, textiles, alfombras u otras zonas donde descansa.

PULGAS: EL CONTROL NO TERMINA EN EL ANIMAL

1. PROTECCIÓN DEL PERRO

Mantén la protección antiparasitaria según el riesgo y respeta las indicaciones de uso.

2. REVISIÓN DEL ENTORNO

Huevos y fases inmaduras pueden encontrarse en camas, textiles, alfombras y otras zonas de descanso.

3. SI DETECTAS PULGAS

Conviene valorar tanto la protección del animal como la posible presencia de fases del parásito en el entorno.

IDEA CLAVE: en interiores con condiciones favorables, las pulgas pueden mantener su ciclo durante todo el año.

 

La prevención debe adaptarse al riesgo de cada perro

No todos los perros tienen el mismo nivel de exposición. La zona en la que viven, sus paseos, los viajes, el tiempo que pasan en el exterior y sus antecedentes parasitarios pueden modificar el riesgo. Por eso, al comenzar el otoño conviene revisar algunos puntos básicos:

  • Si ha viajado o ha pasado más tiempo en zonas rurales o con vegetación.
  • Si duerme o permanece en el exterior, especialmente al atardecer o durante la noche.
  • Si se han respetado las pautas y fechas de aplicación de los antiparasitarios.
  • Si ha habido periodos sin protección o se han detectado garrapatas o pulgas durante los últimos meses.
  • Si los cambios de rutina hacen necesario adaptar la estrategia preventiva.

¿Collar, pipeta o antiparasitario oral?

No existe una única opción válida para todos los perros. Los productos disponibles tienen diferentes principios activos, duración, forma de acción y espectro de protección, y no todos actúan frente a los mismos parásitos o vectores.

En el caso de la leishmaniosis, es especialmente importante diferenciar los productos que incorporan acción repelente frente a flebótomos de aquellos destinados al control de otros ectoparásitos. La elección debe ajustarse a las características del animal, su entorno y su nivel de exposición, respetando siempre las indicaciones de uso y las recomendaciones del profesional sanitario que lo atiende.

El otoño no cierra la temporada: cambia el escenario

La prevención frente a la leishmaniosis, las garrapatas y las pulgas no debería depender únicamente del calendario. El riesgo cambia con la climatología, la localización, el entorno y el estilo de vida del animal.

En EQUVET entendemos la prevención como una estrategia continuada: conocer el riesgo, utilizar correctamente cada producto y revisar la protección cuando cambian las condiciones. Con la llegada del otoño, el objetivo no es mirar atrás y dar el verano por terminado, sino asegurarnos de que el perro sigue protegido frente a los riesgos que continúan presentes.

¿Tienes dudas sobre la protección de tu perro este otoño?

Pregúntanos en EQUVET. Podemos orientarte sobre las opciones de prevención disponibles y su uso correcto, teniendo en cuenta el entorno y las rutinas de tu perro. Si detectas síntomas, una reacción adversa o sospechas de enfermedad, consulta con tu veterinario.

 

Miriam Gómez González
Farmacéutica
N. colegiación TO-1392