Un caballo puede presentar una hemorragia pulmonar relacionada con el ejercicio sin que salga sangre por los orificios de la nariz, llamados ollares. Lo más frecuente es que el sangrado quede dentro de las vías respiratorias. Por eso, el aspecto exterior no basta para confirmar ni descartar el problema. Entenderlo ayuda a reconocer cuándo consultar al veterinario.

Qué significa HPIE
HPIE son las siglas de hemorragia pulmonar inducida por el ejercicio. Describe un sangrado procedente de los pulmones que aparece después de un esfuerzo intenso. Se reconoce sobre todo en caballos de carreras, pero también se ha observado en otras disciplinas que exigen esfuerzos intensos, como el polo y el salto.
Durante el ejercicio intenso, las grandes diferencias de presión que soportan los pequeños vasos sanguíneos del pulmón pueden favorecer su rotura y la salida de sangre hacia las vías respiratorias. El mecanismo es complejo y no significa que cualquier esfuerzo provoque una hemorragia.
Por qué no siempre vemos sangre
La sangre visible por uno o ambos ollares aparece solo en un 1% de los caballos con HPIE. En la mayoría no se ve sangre por la nariz. Tampoco todos los caballos afectados tosen.
Que no haya sangre externa no descarta una HPIE. Si se ve sangre, el veterinario debe comprobar de dónde procede, porque también puede originarse en otras zonas de las vías respiratorias.
Qué señales pueden hacer sospechar
Estos cambios necesitan una consulta veterinaria, porque pueden deberse a otros problemas:
- Rendimiento por debajo de lo esperado o dificultad para mantener la intensidad.
- Recuperación más lenta después del trabajo.
- Tos tras el ejercicio, movimientos repetidos de tragar o ruidos respiratorios anormales.
- Sangre en los ollares después de un esfuerzo intenso.
Ninguna de estas señales confirma por sí sola una HPIE. La recuperación lenta o el bajo rendimiento, por ejemplo, pueden tener muchas causas. Tampoco todos los grados de sangrado afectan al rendimiento de la misma forma.
Cómo se diagnostica
El diagnóstico corresponde al veterinario. Una de las pruebas más utilizadas es la endoscopia: se introduce un tubo fino con una cámara para observar la tráquea y los bronquios. Se realiza después del ejercicio, en el momento que indique el veterinario. Permite detectar sangre, valorar su cantidad y buscar otros posibles orígenes del sangrado.
Un resultado negativo aislado no siempre descarta el problema, porque el sangrado puede variar de un ejercicio a otro. En algunos caballos se repite la evaluación. Otra prueba, el lavado broncoalveolar, recoge una muestra de líquido y células de zonas profundas del pulmón. Puede aportar información sobre sangrado previo e inflamación; su necesidad y sus resultados los valora el veterinario.

Qué implica para la salud y el rendimiento
La HPIE se considera una enfermedad. Los episodios repetidos pueden asociarse a inflamación y lesiones pulmonares crónicas. En caballos de carreras, las formas más graves se han relacionado con un peor rendimiento y una carrera deportiva más corta. Estos datos no permiten predecir del mismo modo la evolución de todos los caballos.
La prioridad es valorar al animal completo: intensidad y tipo de trabajo, historial respiratorio, frecuencia de los episodios, endoscopia, condiciones ambientales y otras causas de bajo rendimiento.
Manejo y entrenamiento dentro de un plan veterinario
- Ajustar la carga de trabajo. El entrenamiento debe adaptarse a la condición física del caballo y revisarse con el veterinario si pierde rendimiento o presenta nuevos episodios.
- Cuidar el aire que respira. Reducir el polvo, los mohos y el amoniaco favorece la salud respiratoria, aunque no garantiza evitar la HPIE.
- Revisar otros problemas respiratorios. La inflamación y las obstrucciones que dificultan el paso del aire pueden coexistir y necesitan su propio diagnóstico.
- Registrar los episodios. Fecha, tipo de ejercicio, intensidad, recuperación, tos, sangre visible y resultados de endoscopia ayudan a detectar patrones.
Alimentación y suplementos nutricionales
Una alimentación equilibrada y una hidratación adecuada ayudan a mantener la salud general del caballo. El aporte de sales minerales o electrolitos debe ajustarse a sus necesidades y al trabajo que realiza. Estas medidas no constituyen por sí solas un tratamiento de la HPIE.
Por otro lado, los suplementos nutricionales o antioxidantes también son una gran ayuda en el tratamiento de la HPIE. La utilidad de cada producto está valorado con sus estudios, y el veterinario estudiará en cada caso que producto puede ayudar al tratamiento. Pero por si solos no constituyen el tratamiento veterinario.
Cuando hay que llamar al veterinario
La aparición de sangre por los ollares después del ejercicio requiere valoración veterinaria, incluso si el caballo parece recuperado. También conviene consultar ante una pérdida de rendimiento repetida, tos persistente o una recuperación anormal. Si hay dificultad para respirar, debilidad marcada, hemorragia abundante o colapso, el caballo se desploma, hay que contactar inmediatamente con un veterinario.

La idea práctica
Un caballo sangrador no siempre sangra por la nariz. El veterinario confirma el diagnóstico mediante las pruebas adecuadas y descarta otros orígenes del sangrado. A partir de ahí, establece las pautas de ejercicio, manejo y tratamiento según el estado del caballo y la disciplina que practica.
Miriam Gómez González
Farmacéutica
N. colegiación TO-1392
