
Llega octubre y descubres que en tu casa vive un animal que suelta pelo a un ritmo industrial. La pregunta es: ¿esto es normal?
Qué es exactamente la muda
El pelo no es una estructura permanente. Cada folículo sigue un ciclo: crece, se detiene y, llegado el momento, suelta el pelo viejo para que ocupe su sitio uno nuevo. Soltar pelo puede formar parte de su renovación natural. Para saber si conviene consultar, fíjate también en la piel, en si aparecen calvas y en los cambios de comportamiento. El problema no es que caiga pelo, sino la cantidad o en qué momento.
No todos los animales mudan igual
El patrón depende sobre todo del tipo de manto:
- Mantos dobles, con pelo de cobertura y subpelo abundante, como: Husky, Malamute, Pastor Alemán, Labrador Retriever, Golden Retriever, … son los que protagonizan las dos mudas fuertes del año, a finales de primavera y a finales de otoño, cuando el subpelo se desprende literalmente a mechones.
- Pelo corto con poco subpelo: sueltan pelo en cantidades pequeñas de forma continua durante todo el año. No tienen «temporada de muda»; tienen goteo permanente.
- Mantos de crecimiento continuo: Yorkshire Terrier, Shih Tzu, Lhasa Apso, … apenas mudan, pero necesitan baños y cortes regulares porque el pelo no se detiene solo.

El caso del gato de interior: la muda que no termina nunca
Los gatos que viven en el exterior en climas fríos suelen tener dos ciclos de muda intensa al año, a finales de primavera y en otoño. Pero los gatos de interior la mayoría de los que conviven con nosotros sueltan pelo durante todo el año.
La explicación tiene sentido: la luz artificial y la temperatura estable de una casa difuminan las señales estacionales que ordenan la muda. Así que, si tu gato lleva soltando pelo desde febrero, no es que el otoño se haya adelantado, es que en su mundo el otoño no termina nunca.
Cómo es una muda que no debe preocuparte
Una muda dentro de lo esperable es bastante reconocible:
- Más pelo suelto de lo habitual en el cepillo, en el sofá y en tu ropa.
- La piel se ve flexible y limpia: ni grasienta, ni con escamas, ni con bultos.
- El manto sigue brillante y suave al tacto, no áspero ni quebradizo.
- El animal está igual de bien que siempre: no se rasca más, no se lame de forma insistente, no está molesto.
Cepillado: la herramienta adecuada importa más que la fuerza
El cepillado hace tres cosas a la vez: retira el pelo muerto antes de que acabe en el suelo, reparte la grasa natural de la piel a lo largo del manto y muy importante en gatos reduce la cantidad de pelo que el animal ingiere al acicalarse, por tanto, menos bolas de pelo.
La frecuencia y la herramienta se eligen según el manto:
- Pelo largo, sedoso o rizado: cepillado diario para evitar nudos, con atención especial a orejas y pliegues de las articulaciones.
- Mantos rizados o que no mudan: cepillo tipo carda.
- Mantos medios que sí mudan: peine o cepillo de cerda dura.
- Pelo raso: guante de aseo.
- Pelo largo en plena muda: peine de púas largas, que llega al subpelo.
- Gatos de pelo largo: cepillado diario. Los de pelo corto necesitan bastante menos.
Y una nota que como farmacéutica no me canso de repetir: si bañas, usa únicamente champús formulados para animales. El pH de la piel de un perro o un gato no es el de la nuestra, y un champú humano «suave» no es suave para ellos.
Alimentación: el punto más importante.
La piel y el pelo son tejidos caros de mantener. Hasta un 35 % de la proteína que un perro ingiere cada día se destina justamente a su mantenimiento. A la proteína que necesita hay que sumar los ácidos grasos esenciales: el ácido linoleico (omega 6) contribuye a la flexibilidad de la piel, y el EPA y el DHA (omega 3), que ayudan a proteger piel y manto, y el zinc y la biotina que tienen un papel primordial en su estructura.
La consecuencia práctica es clara: una dieta completa y equilibrada contribuye al mantenimiento de una piel y un pelo saludables. Y al revés, una alimentación de baja calidad produce un pelo seco, apagado y en una caída excesiva.
Suplementación: el otoño no es un diagnóstico
Que llegue el otoño no significa que tu perro o tu gato necesite un suplemento. Si que es verdad que lo más común es que se necesite en primavera y otoño. Pero fuera de estas temporadas también hay determinados casos en que también se necesita. Si tiene una dieta desequilibrada, una situación fisiológica particular, o un problema dermatológico ya valorado por su veterinario.
Las señales que NO deberíamos atribuir a la muda
Este es el apartado más importante. Hay cambios que no forman parte de ningún cambio de pelo estacional y que merecen una valoración:
- Calvas, zonas peladas o caída localizada en un punto concreto.
- Pérdida de pelo simétrica en los dos lados del cuerpo.
- Picor intenso: rascado, lamido o mordisqueo insistentes.
- Enrojecimiento, inflamación, heridas o costras.
- Descamación marcada o piel grasienta.
- Mal olor de la piel o del manto.
- Cambios en la textura del pelo o un deterioro general evidente del manto.
- Bultos o irregularidades en la piel.
Detrás de una pérdida de pelo que no es muda puede haber causas muy distintas: infecciones bacterianas, fúngicas o parasitarias, alteraciones hormonales como el hipotiroidismo, deficiencias nutricionales, alergias, dolor o traumatismos cutáneos. En gatos signos habituales de enfermedad cutánea son el rascado, lamido o mordisqueo excesivos, el enrojecimiento e inflamación de la piel.
Ninguno de esos cuadros se distingue a simple vista. Se parecen mucho entre sí y necesitan historia clínica, exploración y, con frecuencia, pruebas complementarias.

Cuando pedir cita
Merece consulta veterinaria cualquier caída de pelo acompañada de picor, lesiones en la piel, olor, cambios de comportamiento o un empeoramiento progresivo del manto. También si la caída aparece de forma brusca, si deja zonas sin pelo o si el animal, además, está apático, come distinto o ha cambiado de rutina.
Y hay un motivo muy importante para no esperar: cuando existe picor, ese picor hay que abordarlo. Un animal que se rasca sin parar acaba generando lesiones secundarias que complican el cuadro original.
Miriam Gómez González
Farmacéutica
N. colegiación TO-1392
